¿Es más económico apagar y encender la calefacción o mantenerla a una temperatura constante?

5 enero 2026

Con la llegada del frío aparece la duda de siempre: ¿apagar y encender la calefacción o mantenerla a una temperatura constante? La respuesta práctica combina termodinámica y sentido común doméstico para que la factura no se dispare.

¿Apagar la calefacción o dejarla al mínimo? Recomendaciones del IDAE

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía recomienda ajustar el encendido al horario de ocupación y apagarla por la noche, manteniendo para dormir entre 15 y 17 ºC. También sugiere regular el termostato en torno a 20-21 ºC en las horas de actividad y usar ropa de abrigo en casa.

Cabe recordar un dato clave: cada grado adicional supone aproximadamente un 7% más de consumo. Programar el encendido y apagarla en ausencias largas es, ni más ni menos, la base del ahorro.

La inercia térmica y el coste real de mantenerla encendida

Una vivienda no pierde calor de golpe: la inercia térmica hace que el descenso sea gradual y depende del aislamiento. En pisos bien aislados, dejarla al mínimo supone un goteo continuo de consumo que, a la larga, resulta más caro que apagar y volver a calentar.

La Organización de Consumidores (OCU) estima gastos muy distintos según la tecnología: por ejemplo, 158 € al año para una bomba de calor aire-aire frente a 778 € para caldera de gasóleo en un hogar tipo. Esa diferencia cambia la estrategia doméstica.

Cuándo sí merece la pena dejarla al mínimo

Existen excepciones: si la ausencia es corta (menos de 4-5 horas), la casa no se enfría lo suficiente y apagar no compensa. También en viviendas con muy mal aislamiento o en zonas muy húmedas donde mantener 15-16 ºC evita condensaciones y problemas mayores.

La solución real a largo plazo para esas casas es mejorar el aislamiento: cambiar ventanas, sellar juntas y añadir aislamiento en techos o muros. Es inversión, pero evita pagar por repetir picos de energía.

Estrategias prácticas y trucos de una gobernanta experimentada

La experiencia de más de veinte años en hoteles y residencias enseña trucos simples que funcionan en cualquier casa: programar un termostato para encenderlo una hora antes de llegar, purgar radiadores al inicio de temporada y nunca cubrirlos.

Un termostato programable puede ahorrar entre 8% y 13%. Cerrar puertas de habitaciones sin uso, bajar persianas por la noche y usar alfombras ayuda a aprovechar la inercia térmica.

Extra: si piensas en renovación, considera bombas de calor o biomasa: son las opciones más económicas y sostenibles hoy. Y un consejo práctico final: apagar en ausencias largas y programar el retorno—ni más ni menos lo que ahorra de verdad.

Article by GeneratePress

Lorem ipsum amet elit morbi dolor tortor. Vivamus eget mollis nostra ullam corper. Natoque tellus semper taciti nostra primis lectus donec tortor fusce morbi risus curae. Semper pharetra montes habitant congue integer nisi.

Deja un comentario