Con la llegada del frío aparece la duda: ¿a qué temperatura poner la calefacción para estar a gusto sin que suba la factura? Basta con ajustar unos grados y algunos hábitos para lograrlo.
Temperatura ideal de la calefacción en casa para ahorrar y estar cómodo
La cifra clave está en un rango. Lo recomendable en la mayoría de viviendas es mantener el interior entre 19 y 22 °C. Ese margen combina confort con un uso eficiente de la energía.
La OMS marca un mínimo de 18 °C, pero para personas mayores o vulnerables conviene subir a 20-21 °C. ¿Por qué? Menos riesgos de salud y menos escaladas en consumo. Insight: un pequeño ajuste térmico evita facturas sorpresivas.
Temperaturas recomendadas por estancia y por qué funcionan
En el salón, un punto entre 20-21 °C crea un ambiente acogedor para relajarse tras la jornada. Un dormitorio fresco, cerca de 18-19 °C, mejora el sueño y evita sudar por la noche.
Los cuartos de los niños suelen necesitar un pelín más: 19-21 °C. El baño merece un extra por la ducha: 22-23 °C. En cocina, la actividad térmica compensa, por eso 18-20 °C es suficiente. Insight: ajustar por estancia maximiza confort y reducción de gasto.
Qué temperatura poner en la caldera y en los emisores
La temperatura del agua en el sistema importa tanto como la ambiental. Para radiadores, lo habitual es trabajar entre 60 y 70 °C para mantener rendimiento y menor pérdida. En fancoils, 50-60 °C aporta ahorro sin sacrificar confort.
El suelo radiante no debe superar 50 °C, y para agua caliente sanitaria, la acumulación suele estar en 55-60 °C. En instalaciones mixtas instantáneas, valores bajos (30-35 °C) reducen gasto. Para calderas de condensación, mantener por debajo de 53 °C (gas) marca la diferencia. Insight: ajustar emisores reduce pérdidas y alarga equipos.
Trucos prácticos para ahorrar sin pasar frío
¿Qué se puede hacer ya? Bajar el termostato un par de grados por la noche o apagalo antes de dormir puede ahorrar hasta un 25% según algunos estudios. Si vas a estar fuera más de dos horas, reducir la consigna en 4 °C evita gastar a lo tonto.
Cada grado extra puede elevar el consumo hasta un 7%, lo que en una vivienda de tamaño medio supone varios euros al mes. Aprovecha la luz natural, apuesta por bombillas LED y revisa el aislamiento de ventanas. Insight: pequeños gestos suman grandes ahorros.
Consejo extra: programa la calefacción según tus rutinas y combina mantas, ropa adecuada y alfombras para bajar un grado sin notar la diferencia. ¿Una variante rápida? Zona por zonas; así puedes mantener el salón más cálido y reducir el resto de estancias. ¡Olvídate del derroche y disfruta del calor ni más ni menos donde toca!